Columna · 1907 · Medellin, Colombia
Coltejer y Fabricato: cuando el orgullo industrial de Medellín dejó de competir
Dos textileras fundadas a comienzos del siglo XX sostuvieron la economía antioqueña por décadas. La apertura de los noventa y la competencia asiática las encontraron sin margen de maniobra.
Los números
- Fundación de Coltejer
- 1907, Medellín
- Fundación de Fabricato
- 1920, Bello
- Punto de quiebre
- Apertura económica de comienzos de los noventa
- Factores externos
- Competencia asiática y contrabando de textiles
- Control de Coltejer
- Grupo mexicano Kaltex, desde finales de los años dos mil
Lo que fueron
Coltejer se fundó en Medellín en 1907, impulsada por Alejandro Echavarría. Fabricato nació en 1920 en Bello, en el norte del valle de Aburrá. Alrededor de ellas se organizó buena parte de la vida económica y social de la región: barrios obreros, escuelas, equipos deportivos, comercio.
Durante décadas fueron el símbolo de que Colombia podía tener industria pesada de consumo. La torre de Coltejer sigue siendo, todavía hoy, el edificio que identifica la silueta del centro de Medellín, lo cual dice bastante sobre el lugar que ocupaba la textilera en el imaginario de la ciudad.
El modelo funcionaba con una condición de fondo: un mercado interno protegido. Los aranceles altos y las restricciones a la importación hacían que la tela producida en el país fuera, en la práctica, la única disponible en volumen.
Lo que cambió
A comienzos de los años noventa Colombia adoptó un programa de apertura económica que redujo aranceles y facilitó importaciones. Casi al mismo tiempo, la industria textil mundial se reconfiguraba: la producción asiática, con costos laborales muy inferiores y escalas mucho mayores, se convirtió en el proveedor de referencia global.
A eso se sumó un problema específico colombiano, el contrabando de textiles y confecciones, que introdujo mercancía a precios contra los cuales ninguna planta formal, pagando nómina, impuestos y energía, podía competir.
Las textileras antioqueñas llegaron a esa tormenta con maquinaria envejecida, estructuras de costos fijos altas, plantas dimensionadas para un mercado cautivo y décadas de hábitos gerenciales formados en un entorno sin competencia real.
El desenlace
Ninguna de las dos desapareció, pero ninguna volvió a ser lo que era. Ambas atravesaron procesos de reestructuración de pasivos, reducción de plantas y de personal, y venta de activos, incluidos terrenos que valían más por su ubicación urbana que por la fábrica instalada encima.
Coltejer pasó a control mayoritario del grupo textil mexicano Kaltex a finales de la primera década del siglo. Fabricato redujo su tamaño y reorientó su operación hacia líneas más acotadas.
La región perdió decenas de miles de empleos industriales formales en un proceso que se extendió por años y cuyo efecto social todavía se discute en Medellín.
Un detalle que dice mucho
Hay un dato que resume el desenlace mejor que cualquier indicador financiero: en varios casos, los terrenos donde estaban las plantas terminaron valiendo más por su ubicación dentro del área urbana del valle de Aburrá que por la actividad industrial que se realizaba sobre ellos.
Cuando el suelo de una fábrica vale más vacío que produciendo, la discusión sobre competitividad ya se resolvió sola. Varios de esos predios fueron reconvertidos en proyectos inmobiliarios y comerciales, y el paisaje del norte del valle cambió con ellos.
Qué se lleva
Es tentador leer esto como una historia de política comercial y quedarse ahí. La apertura fue brusca y la fiscalización del contrabando fue insuficiente; las dos cosas son ciertas y están documentadas.
Pero hay una parte que sí estaba bajo control de las empresas y conviene mirarla de frente. Las señales llevaban años disponibles. El desplazamiento global de la manufactura textil hacia Asia no fue un evento sorpresivo de 1991: era una tendencia visible desde los años setenta y ochenta. La renovación tecnológica de las plantas y la reorientación hacia segmentos donde la cercanía al cliente vale más que el costo por metro eran decisiones posibles cuando aún había caja para tomarlas.
La protección no solo defiende del competidor. También apaga la señal que le indica a una empresa que debe cambiar. Cuando la señal vuelve a encenderse, ya es tarde para responderla.
Si su negocio depende hoy de una barrera que usted no construyó, una norma, un arancel, un contrato de exclusividad, una relación privilegiada, la pregunta no es si la barrera va a caer. Es qué va a hacer usted el año anterior a que caiga.
Sobre las fuentes: Basado en información histórica pública de Coltejer y Fabricato, documentos oficiales sobre el programa de apertura económica colombiana y estudios públicos sobre la industria textil en Antioquia.
Qué se lleva
«La protección no solo defiende del competidor: también apaga la señal que indica que hay que cambiar.»
Temas
- textiles
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